THE SHOW MUST GO ON por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano
El show debe continuar es una expresión clásica sobre la imposibilidad de parar el entretenimiento, pero, que se adapta también perfectamente al comercio mismo.
Trump tiene el mayor déficit fiscal de la historia; ahora, es SU historia.
Cuyo mayor ítem del gasto público corresponde a intereses de deuda.
Gasta más en intereses de deuda que en defensa.
Si lo comparamos con algo tangible, los gobiernos populistas americanos hicieron del presupuesto americano un esquema Ponzi.
EEUU necesita urgentemente bajar la tasa de interés.
Además de ser el país más endeudado del mundo, el americano es el ciudadano más endeudado del mundo, porque compra todo a crédito.
Desde la licuadora hasta la Universidad, la hipoteca y el leasing del auto.
Si no puede controlar la tasa de interés del 7% anual en dólares que paga hoy el americano, que tiene relación con la balanza comercial, parte importante del endeudamiento estatal e individual se deteriora.
Pierde capacidad adquisitiva bajan aún más el comercio local, se hace más caro el costo de sus préstamos, se profundiza el deterioro de toda la actividad económica.
La guerra comercial, en esta incertidumbre mundial, impacta ya en la baja de la inflación americana.
Bajan las materias primas que requieren para fabricar sus productos, y el costo de la energía para producirlos.
Con China hay un desarbitraje social, no únicamente económico.
China viola todas las reglas internacionales que exigen royalties, condiciones reglamentadas que se exigen a los emprendedores americanos, costo de calidad, mantener instituciones libres, etc.
Exigencias que no se respetan por su competidor comercial.
Es una discusión de fondo geopolítica; lo que se hace allá sería igual de barato jugando con las mismas reglas, o compiten con dumping social, económico, regulatorio, subsidios directos e indirectos, salarios deprimidos, o en negro, costos públicos manejados administrativamente.
Todo se puede negociar, pero, “no me vendas barato lo que a mi producción le cuesta caro por cumplir exigencias técnicas, patentadas, condiciones tributarias, salariales, y ambientales en el comercio”.
La incertidumbre política pone en stand by al emprendedor.
Está esperando que amaine la turbulencia, y se recreé la confianza; tiemblan los mercados de capitales.
Trump no es un loquito suelto.
Luego de construir su primer edificio con un préstamo, constató que los alquileres no le alcanzaban para pagar las cuotas del crédito.
Trump fue al Banco con todas las llaves de los apartamentos y le explicó al gerente que no podía pagarle y que respondía con la propiedad, y le dejaba las llaves.
También le explicó al gerente todas las características conflictivas de sus inquilinos, y sus difíciles personalidades.
En el medio de esa información el gerente lo paró; le dijo que le otorgaba dos años más de plazo, pero no quería administrar ese loquero.
La forma de negociación disruptiva implica construir un escenario de conflicto previo a la negociación, para, a partir desde una posición de poder cuente con la amenaza de restringir el comercio aplicando aranceles.
Luego de anunciarlos en lo que llamó: “the liberation day”, Trump se fue a jugar al golf en otra propiedad suya en Miami, planteando que quería unificar el circuito de golf.
Su personalidad es altamente competitiva, negocia desde una posición de poder previamente construida conociendo a sus adversarios, obliga, en última instancia, desde la necesidad económica del comercio con la mayor economía del mundo, sabe las debilidades del adversario.
Exige reciprocidad en las condiciones, exponiendo el abuso que se ocultaba por su oponente.
Se está construyendo un nuevo orden económico, social, y comercial, que, al ser contemporáneos nos cuesta entender con parámetro obsoletos y falta de información.
El sistema institucional americano no puede contenerlo porque es responsable de haber permitido estos abusos impunemente o por corrupción.
Está tan temeroso de que el endeudamiento y la parálisis del sector productivo desenlace una calamidad definitiva, que no puede restringir este impulso de Trump porque no tiene otra alternativa.
Todos tienen la responsabilidad en haber creado este oxímoron de un país liberal restringiendo el comercio, negociaciones que debieron realizar mucho tiempo antes.
A Trump lo trajeron quienes abusaron del endeudamiento, la corrupción, la deslealtad comercial, el endeudamiento presupuestal, al que siempre le dieron la espalda.
En el mundo el dólar sigue siendo la moneda de mantenimiento de valor.
Aún en las actuales condiciones.
Las demás monedas son menos estables.
El que puede emitir es el que tiene la “confianza” que los demás validan su moneda como divisa universal de intercambio.
Según la Reserva Federal, único organismo con posibilidad de emitir numeradamente y saber el destino, el país con más dólares físicos es Rusia, 80 mil millones de dólares.
El segundo es China y el tercero Argentina, con 50 mil millones.
Comprar barato al informal que compite deslealmente con el que paga todos los costos legales, tributarios, normativos, salariales, es una competencia francamente desleal.
Compramos chino no por una milagrosa capacidad de bajar los precios; sino porque la producción se hace en condiciones esclavas, sin pagar costos de know how, sin atender condiciones ambientales, que se exigen a otros.
China envía su producción invasivamente ilícita, producida en condiciones miserables a Vietnam, por eso el arancel que le impuso Trump es el 45%.
Además, maneja empresas virtuales de venta que se introducen en los mercados abiertos destrozando al competidor.
Eso no se mide únicamente en el nivel arancelario.
Penetra mercados bajo condiciones de inequidad de competencia.
El milagro chino, tener más millonarios que EEUU, sacar millones de personas de la pobreza, es delictivo.
Europa persiste en mantener conflictos pagos por Biden.
Ingresan emigrantes ilegales generando inestabilidad, incorpora aranceles y subsidios para proteger su producción subsidiada.
El BCE cubre con emisión el endeudamiento de gobiernos asociados con delincuentes; partidos menores sin peso político les imponen múltiples exigencias que trasladan a costo.
Para determinar con equidad la causa de esta guerra no se puede tener un ojo tuerto.
El show must go on.
Saldrán a escena los enemigos reales del comercio.