UN NEGRO PORVENIR
Carlos Negro dijo que la guerra contra el narcotráfico "está perdida" y llamó a controlarlo para una "disminución de la criminalidad".
Para Negro, se debe intervenir el mercado de drogas y "seleccionar los objetivos para mostrarles a los delincuentes más violentos que matar no es gratis".
El futuro ministro del Interior dijo a la prensa que la guerra contra el narcotráfico "está perdida" y llamó a ejercer un "control" sobre este flagelo para lograr una "disminución de la criminalidad".
Aseguró que tampoco existe una relación entre una "crisis económica" y un incremento de los delitos, ya que "cuanta más plata (hay), más criminalidad, porque hay expansión de la economía, mayores estímulos, un mercado paralelo y necesidad de acceder a bienes de consumo en clases que antes no los tenían".
Afirmó que "el control del narcotráfico puede llevar a una disminución de la criminalidad". "¿Por qué digo 'el control'? Porque el combate, esta guerra, esta forma de denominar la lucha contra el narcotráfico, está perdida".
"Lo que podemos hacer —y eso es evidencia, no estoy diciendo nada nuevo— es tratar de controlar un mercado que es tan lucrativo que hace imposible su eliminación".
Para el futuro ministro, el narcotráfico se puede controlar interviniendo de forma "inteligente" en el mercado "para lograr que las bandas más violentas no puedan operar de forma violenta", por ejemplo, al "seleccionar los objetivos para mostrarles a los delincuentes más violentos que matar no es gratis".
"La violencia es un fenómeno cultural y, hoy por hoy, yo creo que es estructural en la sociedad urbana. Por eso es tan difícil cortarla. O decir que en dos años vamos a bajar los índices de homicidio en forma importante. Creo que eso es un discurso bastante arriesgado", señaló Negro, quien de todas formas aclaró que eso no significa que "como el homicidio es un hecho impredecible, no podemos hacer nada".
El exfiscal explicó que "lo que no se puede predecir es un homicidio en particular: el homicidio de fulano contra mengano a tal hora en tal lugar". Sin embargo, afirmó que sí saben que los asesinatos ocurren "en determinadas zonas, a determinadas horas, en determinadas épocas del año, con determinadas armas, entre determinadas víctimas y victimarios, que tienen determinadas edades".
Es un clásico entre quienes tienen el concepto de crimen como
hecho cultural —es decir, que es la sociedad rica la que lo
promueve— afirmar que el delito es incorregible, porque es culpa de
que haya ricos y pobres.
Por tanto, si se quiere vivir en paz,
habría que eliminar la riqueza y, consecuentemente, a los ricos.
El narcotráfico se ha desarrollado como negocio económico porque
tiene dos virtudes: un mercado consumidor y una oferta restringida,
que además no es formal, es decir, no paga impuestos.
Su ganancia
es neta, no tiene costo estatal.
Como contrapartida, sus ingresos deben ser incorporados al mercado
formal mediante acciones delictivas de “blanqueo”.
Si se
controlaran esas acciones —lo que, dado el enorme volumen de dinero
que recaudan los narcotraficantes, es muy complicado de lograr y
exige contar con expertos y cómplices en el sistema financiero—
seguramente se reduciría drásticamente el negocio.
Es decir, como en la época de la “ley seca” del alcohol, se
dan condiciones que hacen que este negocio sea muy difícil de
erradicar policialmente.
Llenar las cárceles de presos que operan
libremente desde allí no ha dado resultado.
Sigue siendo negocio
y las bandas rivales se siguen disputando el mercado asesinando a sus
competidores.
A Al Capone lo encarcelaron por evasión de impuestos.
Yerra Negro cuando cree que los que producen recursos para que él
y sus policías cobren sueldo son los culpables del delito.
Jugar
a acertar dónde se van a matar seguramente no va a detener a los
sicarios, ni a los negocios derivados de la competencia entre
delincuentes.
Como sostiene Oddone, contrariando a Negro, es necesario hacer
crecer la economía. Eso implica que más emprendedores y
trabajadores van a tener mejores resultados y salarios.
Según
Negro, una macana, pues le dará más trabajo a la policía.
Con ese ministro, que tiene anteojeras de exfiscal de izquierda, los narcos prosperarán y los uruguayos tenemos un negro porvenir.