LA INEXORABLE CORRUPCIÓN IDEOLÓGICA - Parte 2 por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

Utilizar el poder para finalidades non sanctas no es patrimonio exclusivo de la izquierda.

Sí lo ha sido, utilizar el poder en contra de las Instituciones; normal para quienes creen que son una creación burguesa para beneficiarse sobre los demás.

En la presidencia de José Mujica, un nacionalista devenido anarquista con raíces marxistas, el temor se hizo carne.

Avanzaron sobre los derechos individuales, en particular el derecho de propiedad y los controles jurídicos institucionales.

Vázquez aseguró que Mujica le traspasó el gobierno en 2015 “en peores condiciones” que Batlle en 2005.

El presidente Jorge Batlle entregó un gobierno ordenado, pero el gobierno de Mujica lo dejó "totalmente desordenado".

"Es como Berlín después de la guerra".

Se advierte "falta de información", problemas en proceso licitatorios, falta de planificación de gastos, e indisponibilidad presupuestal para gestionar estos primeros años.

Entonando la consigna: “todos roban, todos roban, todos roban; y nosotros también”, se inventó el FONDES.

En lugar de denunciar la corrupción doblaron la apuesta. Si otros abusaron del Banco República, ellos se sumaron con ganas a la “fiesta”.

No se pensó en términos de ética y moral, sino, de ideología para cumplir con colectivos afines liderados por “compañeros”.

Habían jugado a revolucionarios para imponer un totalitarismo a la cubana, y perdieron.

Como premio consuelo, resistido por el frente de izquierda en razón de la acción guerrillera y terrorista perjudicó el “foquismo” comunista, se remasterizaron en un sector democrático; pero con los mismos objetivos.

Su convicción inalterable: el capital es el enemigo, y hay que atacarlo; aquella nostalgiosa idea de Mujica de robar un Banco.

No sería ahora con una 45; siendo el presidente de la república era innecesario, pero sí desde la impunidad del poder.

Al Banco de la República, “nuestro Banco”, (quieren convencernos de que somos sus titulares) lo saquearon de diversas formas, poniendo sus recursos al servicio de correligionarios y amigos caídos en desgracia.

Condonaron empréstitos graciosamente (o no tanto), concedieron préstamos a insolventes contumaces, abusaron de un tesoro público con impunidad política.

La ideología no debió haber sido el pretexto para persistir en el esfuerzo de robar al Banco.

Empresas fundidas por un cambio de época del proteccionismo; se acabaron devoluciones de impuestos, ventajas cambiarias, aranceles prebendarios para pescar en la pecera.

Se formaron una pléyade de bienes de capital inactivos, trabajadores subsidiados y polos industriales congelados.

Competir con los chinos “comunistas” devenidos en cultores del libre comercio les ganaron por goleada.

El 20 de agosto de 2015 la ley 19.337 creó el FONDES.

Una “aspiración” generalizada de aspirar el dinero de los ahorristas y el beneficio económico del BROU, obtenidos de la rentabilidad de préstamos al consumo de trabajadores y pasivos.

El titular del Poder Ejecutivo, protagonista de: “Pepe, una vida suprema”, film que pagamos todos los uruguayos, señalaba: “…tanto en el sistema político como entre la población, existía la voluntad de institucionalizar el FONDES, por la vía legislativa”.

A mí y a muchos no nos consultaron.

​El 24 de diciembre de 2010, la ley 18.716 modificó la Carta Orgánica del BROU habilitando el “Fondo de Desarrollo” (FONDES).

Mujica se autopercibió “Noel” y autorizó extraerle hasta el 30% de las utilidades netas anuales del Banco de la República para “apoyar el financiamiento de proyectos productivos viables y sustentables” que de acuerdo con lo expresado en dicha ley, resultaran “de interés a juicio del Poder Ejecutivo”.

Un cheque al portador del PE a incapaces y venales con ganas de vivir de plata ajena.

Desde marzo de 2015 le correspondía al Directorio de INACOOP el “honor” de “ejecutar” (nunca mejor empleado) desembolsos del FONDES, decididos por la antigua Junta de Dirección.

Se evitaba la paralización de “proyectos” ya fundidos, quedando para más adelante nuevas solicitudes de desahuciados aspirantes a millonarios.

La burocracia ideológicamente multiplica resquicios salariales públicos. FONDES sustituto del viejo Fondo para el Desarrollo se dividió en dos, una administrada por la Agencia Nacional de Desarrollo Económico (FONDES-ANDE) y la otra por el Instituto Nacional del Cooperativismo (FONDES-INACOOP).

La primera se destinó, infructuosamente, a la promoción de micro, pequeñas y medianas empresas; mientras el FONDES-INACOOP tendría tres grandes grupos de “beneficiarios”: cooperativas de todas las modalidades, otras empresas autogestionadas por sus trabajadores, y emprendimientos de la “economía social y solidaria”.

​Cada beneficiario podía acceder a distintos “apoyos”, o sea, apoyarse en la plata de los depositantes del Banco. 

Rentas que debieran haber llegado a sus legítimos dueños encendieron velitas que no debieron celebrar nada.

Los “apoyos”, de una generosidad extrema, eran “no reembolsables” “cuando se trate de planes de capacitación para la mejora de gestión o procesos de certificación, o de asistencia técnica para estudiar la viabilidad de los proyectos y planificar su desarrollo”.

Versos que serían la envidia de Lorca.

Los reembolsables (si quedaba algo) serían préstamos y garantías que tendrán un tope individual anual o quinquenal, con la finalidad de evitar la concentración del riesgo y permitir el acceso a mayor número de entidades beneficiarias.

​Los fondos debieran haber sido gestionados por “fiduciarios financieros profesionales”. 

En realidad, fueron “compañeros” curtidos ideológicamente en la aventura guerrillera, verseros internacionales, dictadores con petrodólares, prestidigitadores que hicieron desaparecer la guita robada al Banco.

La Junta Directiva se compondría de cinco miembros: tres representantes del Poder Ejecutivo, uno por CUDECOOP, y otro proveniente del PIT-CNT, de común acuerdo con la Asociación Nacional de Empresas Recuperadas por los Trabajadores (ANERT). 

Una garantía de que la plata se destinaba sin control alguno, para dónde conviniera a la “barra” ideológica de izquierda.

​Desde la dirección de INACOOP se “entendió”, que esta ley potenciaría fuertemente la promoción del cooperativismo, la economía social y solidaria, y demás empresas autogestionadas.

No habría ocurrido.

Las funciones del emprendedor y del trabajador son distintas.

Arriesgar el capital propio es lo que asegura el cuidado en no tirarlo en aventuras voluntaristas.

Ofrecer al mercado productos de la mejor calidad al mejor precio es lo único que asegura el retorno.

Lo otro, una timba. 

Regalarle plata a quien no le afecta perderla. 

Una garantía absoluta de corrupción.

Continuará.

Entradas populares de este blog

POR LA RAZÓN O LA FUERZA

CRISIS O DECADENCIA DE UN IMPERIO

UN NEGRO PORVENIR