LA CASTA COMUNISTA - Parte 4 por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

Su ideología es contraria a lo democrático, y repudian las obligaciones republicanas que rigen para los demás mortales.

Evaden normas como preconcepto, porque carecen de vocación social.

Aunque exponen engoladamente su especial sensibilidad para los más desposeídos a los que no llegan recursos públicos.

Cuando ocupan cargos públicos omiten declarar su abstinencia social.

Son durísimos con los demás evasores, multiplican la vigilancia policial sobre la vida de los que están sometidos a sus designios infames.

Catequizan, advierten, amenazan, a los culpables de “esta situación social”.

Ellos tienen una capa de impunidad contra las obligaciones que ellos mismos disponen.

Total, ideológicamente combaten al sistema, lo que les permite incorporarse y recibir suculentos beneficios públicos.

Son antisistema, pero, sin alternativa superadora.

Todas las que impusieron su ideología fracasada, terminan en dictaduras.

Están fuera de la realidad por conveniencia séptica.

No les interesa estudiar, comprender lo que es el esfuerzo de ahorrar en circunstancias críticas.

Las que permitieron a nuestros ancestros inmigrantes valerse por sí mismos, salir de la indigencia sin reclamar clemencia pública.

No les interesa profesionalizarse o estudiar porque su aspiración es el poder sin concesiones “inútiles”.

No les importa el prójimo porque su única preocupación es superar SU propia situación inferior a los que ganan más.

Aprovechan todas las informalidades.

No les incumbe multas que aplican impíamente a los “nabos de siempre”.

Los giles que pagan de su peculio las obligaciones tributarias y reglamentarias.

No quieren ni les interesa la ética, la moral, la coherencia con el discurso o el relato, porque es la excusa para convocar a otros ignorantes de las obligaciones para conformar una corporación “vivir de arriba” de “injusticia” y presión social.

Necesariamente su ideología estanca el crecimiento.

Ninguna sociedad va a crecer en el marco de inútiles sin referencia, cuya única patente es la de corsos del sistema.

¿Cómo van a producir el milagro de multiplicar recursos si su única vocación es gastarlos a priori?

En el lugar al que acceden a una mínima cuota de poder, sea sindical o político, avanzan sobre las normas, los derechos ajenos, los recursos conseguidos por otros.

Este sector parasitario atenta contra la mejora de toda la sociedad.

Sus promesas fracasadas se benefician, cuando todo el sistema político está paralizado por no definirse contrarios radicalmente a sus posiciones ideológicas.

Sus acciones carnívoras hacia los que producen y trabajan van creando una red perversa que atrapa a más a los desencantados con la realidad política.

Les mienten caminos de salida “fáciles y rápidos” imposibles porque ni siquiera intentan desbrozar de más cargos y normas paralizantes de la economía.

Convocan militar sin cuestionar las acciones de sus dirigentes.

En una sociedad dirigida por la izquierda, tarde o temprano, llega el momento de decidir si se les permite que abusen de la democracia, la decencia, la libertad de vivir de los demás, y que con impudicia vayan marginando al resto para tiranizar esclavos.

Los ejemplos sobran.

Están todos a vista y paciencia de quienes piensen libremente.

Si fuera simple sacar de la pobreza, bastaría con no pagar el exceso de carga fiscal y regulatoria que nos impone el Estado.

Es un viaje a la realidad bolivariana, boliviana, chilena, colombiana, o a la argentina kirchnerista, y a la de Sánchez en España.

Los problemas se acumulan.

Nadie se hace responsable del desastre educativo, de la seguridad pública, del aumento injustificado del costo de vida.

Mientras el sistema político vive en “Narnia” cobrando sueldos de ópera y haciendo un “saludo a la bandera” a la corrupción, el crecimiento de delito, y la desintegración social.

En esa decadencia, los que pueden abandonan el barco.

Los que no, achican el consumo.

Otro golpe a la producción, a la circulación económica en perjuicio del crecimiento.

Los que subsisten esperan una prebenda del insoportable costo del Estado.

Hacen un mix entre informalidad, seguro de desempleo, explotación de inmigrantes de otros comunismos aplicados, que, como marabunta, agotaron la existencia de vida.

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