CRONICA DE FRACASOS ANUNCIADOS - IV
“Nada hay tan difícil de enjaezar como un pueblo que se ha sacudido la albarda”. Napoleón.
Enjaezar es poner los jaeces a las caballerías.
La preocupación de Napoleón al ser designado procónsul era tratar de domeñar a un pueblo que había sido sometido, se había revelado, y estaba a la deriva, actuando contra sí mismo.
Pese a las advertencias a la prudencia del presidente Orsi, la toma de posesión de ministros ha sido una demostración de imprudencia, excitando a cambios radicales.
Se han hecho todo tipo de autoalabanzas por condición propia, alejados de exhibir capacitación para la responsabilidad que asumen.
Desconocieron la realidad que pintó el ministro de economía, y las restricciones de planeamiento y presupuesto.
Actuaron, como si fueran ellos, individualmente, el Poder Ejecutivo, Legislativo, y Judicial.
Se asistió a una demostración de voluntarismo que hará subir el target de obligaciones y expectativas políticas, y mandará al sótano el desencanto posterior.
Ministras y ministros del gobierno nac and pop, por ingenuidad o por militancia, se abocaron a la demagogia de enumerar las necesidades insatisfechas: culpando a una parte de la sociedad del malestar de la otra.
Ningún “mea culpa” por gobernar 15 de los últimos 20 años.
Como si fueran angelicales, impolutos, virginales; si no hubieran fracasado en resolver el problema de la gente empobrecida.
Se plantaron in situ, trasmitiendo ilusiones desde el riñón de la pobreza.
Exhibiendo vocación superadora liberada de sujeción al Poder que integran y las restricciones constitucionales.
Lo arreglarán ellos por decreto, manu militari.
El resto de los uruguayos hemos sido declarados culpables de lesa humanidad, insensibles, egoístas, explotadores, y por supuesto, oligarcas.
Y algún denuesto que evito por pudor.
Esta nueva generación hipersensible a los veinticincomilpesistas, (categoría demagógica autoconstruida) responsabilizando no solamente al gobierno que en 5 años no arregló lo que ellos dejaron en 15, sino a quienes los votamos, “la culpa nuestra”.
Engolados, omnisapientes, harán justicia social.
Van a regalar, sin aumentar impuestos, necesidades que derivan de cientos de circunstancias acumuladas por décadas.
Ganamos, y ya está.
En lugar de prudencia, sensibilidad y altruismo, exponen voluntarismo, ignorancia a la realidad del gasto público, y la cruda realidad.
El sistema político que integran es el problema y no la solución.
Dio la impresión de que el presidente se enteraba allí de su plan de gobierno.
Si es tan fácil, lo más expeditivo era decretar que no hay más pobres con la mayoría parlamentaria que tuvieron en los gobiernos anteriores.
Que todos ganen 10.000 dólares mensuales.
Que no sean necesarios consejos de salarios para que los explotados pasen a equipararse a la condición de explotadores, capitalistas, empresarios, ahorristas, ricos en general.
Esta nueva generación de aprendices de brujos, vuelve por sus fueros.
Quieren hacernos a todos a su imagen; a la cubana o la venezolana.
Pero tanta decadencia no se puede realizar de golpe.
No sea cosa que expongan su fracaso desde el inicio; dejen en evidencia que son lo mismo.
Hay que eliminar los asentamientos, hay que atender a los pobres y jubilados de la mínima, hay que hacer a todos ricos, jóvenes y sanos.
No han leído todos los holocaustos históricos del socialismo real.
Evitan escrupulosamente referirse a la situación de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Colombia, México, y actualmente, Chile.
Creen que los expatriados son expedicionarios audaces, que dejan sus privilegios locales entusiasmados en atravesar selvas y pagarle con su vida a delincuentes.
Prometen utopías que seguirán siéndolo.
Decretar el fin de la pobreza, la indigencia, la inmoralidad.
Se creen la madre Teresa de Calcuta.
No lo son.
Les falta resignación, entereza, sacrificio, voluntad.
El gobierno anterior hizo lo que pudo.
No los ayudará desconocer que reciben algo mejor de lo que dejaron.
Evitar alimentos vencidos en el MIDES; asentamientos reducidos, con vivienda digna, la tarjeta ALIMENTAR y el aumento de la Asignación Familiar por hijo.
Sufren amnesia de las ONGs truchas, cooperativas fallidas, ollas populares inexistentes, el fracaso del FONDES, la claudicación de la previsión social y del FONASA.
Desterrar a los veinticincomilpesistas y a las jubilaciones mínimas es “solidaridad” con plata ajena.
Veremos como se arregla el ministro de economía para “reordenar” el presupuesto.
Esas personas han alcanzado U$S 600 dólares mensuales.
Son el sueño de pauperizados cubanos y sudamericanos.
Han tenido posibilidad de tener otro trabajo.
Se les devolvieron impuestos, se bajó la inflación, se aumentó su poder adquisitivo.
Si no tienen mejores posibilidades es por el peso que aún tiene el gasto público, el dispendio político, los impuestos, los sueldos de ministras y ministros.
Hablan como si no fueran responsables de una educación pública marginal.
Como si no hubieran deshecho las empresas púbicas.
Creado falsas ilusiones de emprendimientos para trabajadores, fundidos.
Simpáticas “velitas al socialismo” con el ahorro del Banco República.
No sincerar las limitaciones, crear falsas promesas es de tiempos electorales.
Ya son responsables del gobierno; de lo que dicen, y lo que no pueden hacer.
No sacará a esas personas de la pobreza la ideología.
Cumplir de esa forma implica enterrar a ellos y a su progenie con más impuestos, deuda, mal gastar el esfuerzo de todos sus conciudadanos que trabajan para construir una sociedad con equidad para los que quieran realmente superar la miseria.
Las cosas se arreglan con menos cargos púbicos para inútiles sin referencia; más actividad privada, inversión, riesgo de fundirse, o beneficiarse por su esfuerzo.
Lo otro es vender humo; y ya de eso estamos cansados.
Los más infelices pueden ser los más perjudicados.
Saben que saldrán si ponen voluntad y esfuerzo.
La asistencia por la que aumenten impuestos, únicamente, podrá ser temporal.
Eternizarla genera más evasión, informalidad, desempleo, pobreza.
Estamos soportando burocracia, altos sueldos públicos y privilegios políticos.
Apostamos por una sociedad sin castas; a la sensibilidad y humildad del gobernante.
Si persiste o aumenta el abuso, se estarán suicidando.
Irán liquidando a los que los soportan, y, quedará menos espacio para confiscar.