CRONICA DE FRACASOS ANUNCIADOS 1

En tiempos turbulentos la prudencia aconseja no realizar piruetas arriesgadas.

Pero, ¿quién se resiste?

Se está desarrollando una guerra económica asimétrica, entre países cuasi fundidos y otros camino a serlo, que de acuerdo a la historia debiera haber sido otro holocausto, quizás definitivo, para la humanidad.

J. Robert Oppenheimer, a menudo nombrado como «padre de labomba atómica», declararía luego del rimbombante suceso, que le vinieron a la mente las palabras del Bhagavad-gītā : «Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos».

Y hoy permite este interregno pseudo pacífico con la Tercera Guerra Mundial.

El Uruguay, país de apenas poco más de 3 millones de habitantes, una pequeña provincia, o un barrio de algún país gigante, asume en este marco el cambio de gobierno de signo, definitiva, pero cariñosamente, opuesto a Trump.

La tendencia cuasi liberal del gobierno saliente permitió nadar en aguas procelosas en lo geoeconómico, y recuperar algo de la atención internacional, porque los ex presidentes todavía conversan entre ellos, y hasta escriben libros juntos.

Muy raro, en un continente que apostó a perdedor en los últimos gobiernos regionales, con todo éxito.

Estamos en un país dividido en partes simétricas, por eso la alternancia no permite que la sangre llegue al río (de la Plata).

En la alaraca electoral se prometen cambios drásticos en lo económico, en lo social, y particularmente, en lo ideológico.

Y la oposición se limita al continuismo.

Podríamos definirnos: somos locos, pero no mascamos vidrio.

Nuestra limitadísima capacidad productiva de crecimiento 0, nos ha hecho flotar en el mar de los sargazos, aunque estamos bastante más al sur.

Pero, como decimos cuasi jocosamente, aquí todo pasa 30 años después.

Y mientras tanto algunos se cansan y se van.

Otros vienen alejándose de folclóricas dictaduras, fermentadas, y con toxicidad elevada.

O sea, no pasa nada relevante en ningún sentido, ni para mejor, ni peor.

Se les miente sistemáticamente a los de izquierda que viraremos, erradicando la pobreza infantil, y que vendrá el lobo para comerse a los de derecha.

Y se les miente sistemáticamente a los de signo contrario, que recuperaremos el espacio económico que se comió el fisco, y vendrá el lobo a comerse burócratas.

Y, nunca pasa nada. Nadie sale a marcar violentamente la cancha.

Siempre tienen la excusa de que, cada quien esté en el gobierno no podrá hacerlo, porque el otro no lo deja.

Esto permite que pasen cosas tan extrañas como que cuando está uno, apoyemos un gobierno en Venezuela al que nunca dejarán asumir, declarándonos partidarios del presidente en el exilio.

Y con el cambio de signo, declaramos, con Lula, que en Venezuela el gobierno está acéfalo; no existe ni el dictador que tiene sus posaderas en el Palacio de Miraflores, ni el presidente electo exiliado en España.

Vale recordar, en tren de excentricidades, que el gobierno socialista español, apoya a la dictadura; no obstante, le hace los mandados al dictador manteniendo lejos al presidente ganador.

En el otro hemisferio (no se puede llamar norte por los terraplanistas) asumió Trump su segundo mandato (innecesariamente interrumpido por Biden); con la intención, más que razonable, de recuperar la grandeza americana cuasi muerta y enterrada.

Para cumplir semejante empresa no se podía haber elegido mejor exponente del tesón empresarial. Donald tiene experiencia, se fundió varias veces, y tiene una acendrada vocación constructiva.

Ha dejado clara su intención globalizante.

Ocupará Groenlandia, el Canal de Panamá, construirá un bonito barrio privado con vista al mar en la Franja de Gaza, sacará a China de todos esos lugares que fue ganando por la pasividad imperial de atenderlos.

Y ya le cambió el nombre al ex golfo de México.

Eso se llama ejecutividad. Pese al tiempo que le lleva su extendida firma.

Para todo ello, no abusará del poder.

Simplemente, utilizará los aranceles como drones de protección, encerrando a los otrora promotores del libre comercio (cuando les convino) en su propia frontera.

La idea es pintoresca, pero, a la vista de los legos, presenta algunos aspectos complejos, que los asesores consustanciados con el objetivo ya habrán previsto.

La tarea requiere paciencia. Hay que liberar Gaza, contra la voluntad de Netanyahu, políticamente cómodo con su guerra autóctona.

Hay que acordar con Putin que su guerra de conquista está finalizando, para revitalizarlo en el enfrentamiento con China.

Sacarse al cómico presidente Zelensky se ha vuelto complejo.

Se niega a regalarle a Trump todos sus metales raros.

Y, por último, pero no menos importante, hay que terminar con el corrupto de Canadá, y la insoportable de México, que no comparten la rentabilidad del negocio del narco cuyos consumidores están en tierra imperial.

Bien, ahora que nos situamos en tiempo y lugar, vayamos a Orsi.

Un presidente que se niega, con buen tino, a salir de Salinas. Balneario en el que está protegido de sus propios compañeros.

Aquí la oposición es más buena que Lassie.

Empezaron mal.

La esposa del presidente festejó la asunción como si fuera propia.

Cual barra brava gritó acaloradamente, bajo la asombrada mirada de su cónyuge, sus hijos, y la vicepresidente, que había gastado una fortuna en un traje de autor para la ocasión.

Al Pacha, Secretario de Orsi, le toca domar a los infieles.

Comenzó adoctrinando al ministro de economía, a quien le recordó que está sujeto al mando.

A la Vice, que quitó la agenda con embajadores.

Y, a la prensa, le cambió el insulto anterior al ministro por plantear desindexar salarios, por una mirada política de las prioridades del gobierno.

Obviamente una chiquillada, que dejaba en offside al comunista ministro de trabajo y sus dirigentes sindicales, que van quedando de ese minúsculo partido en extinción, alarmados porque dejaban por el camino sus ingresos y licencia sindicales, útiles, únicamente, en los consejos de salarios.

En definitiva, el PCU quedaría como cenicero de moto o timbre de nicho, sin función de utilidad para el ejercicio movilizador de masitas.

Volveremos, entonces, a escuchar sandeces inútiles de decenas de comisiones de "diálogo social" participativas, coloquiales y materas.

Asistiremos a la “remade” inservible de la Asamblea Nacional de la Revolución de 1789.

Igualita, la misma inoperancia, irracionalidad, y fundamentalismo.

Eso sí, llamando a que la oposición participe, y se oponga; para que nada se complique demasiado.

Seguiremos informando estas Crónicas de Fracasos anunciados.

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