LOS POLÍTICOS Y LA REALIDAD
Vivimos en un mundo ficcional, asumimos como normal el deterioro paulatino de las Instituciones en las que se asienta la democracia.
Ya no actúan en defensa de los intereses colectivos, sino en función de intereses corporativos, que a su vez defienden a la casta política por mutua conveniencia.
Como decía Marx, Groucho, “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
Y así vamos por la vida. El deterioro no lo causa “la política” como una entelequia, la responsabilidad íntegra es de los POLÍTICOS, que agarran viaje para ocupar un cargo, rompen todo para conseguir financiar campañas, pelean a brazo partido por conseguir un cargo.
Ya no importa si están preparados, si se han informado de las alternativas, si no están a la altura de servir bien, les importa nada. “Me viene bien, vamos arriba”. Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón.
No se necesita ser liberal para tener respeto Institucional. El Estado por culpa de quienes lo manejan está desnaturalizado, no es sustentable. En lugar de entenderlo razonablemente, siguen adelante pasándose la posta, cobrando el sueldo y repartiendo privilegios, y que le reviente el que sigue.
Los casos son innumerables. Todos coinciden en un diagnóstico falso, soluciones equivocadas, y particularmente, sin excepción, cargárselos a la cuenta del otario pagador, el que no tiene más remedio, el gil de cuarta que, mientras otros viven de él, los soporta. Adivinen quién.
Veamos a un ejemplo paradigmático actual. El sistema previsional es el mayor consumidor de recursos públicos, aún el que llaman eufemísticamente “paraestatal”.
Todos están quebrados, Uno de ellos lo está desde hace mucho tiempo, la llamada Caja Bancaria. Un servicio, supuestamente fuera de lo estatal, que recibe aportes del sistema financiero, los trabajadores bancarios, y otros varios que se fueron inventando para rescatar lo inarreglable: un déficit endémico, que no consigue solventar los beneficios que sostiene a los bancarios pasivos.
Se han ensayado todo tipo de negociaciones, la asociación de bancos demostró que no es viable seguir tirando a fondo perdido el resultado comercial que se basa en la confianza del ahorrista, no es ético tirarlos a la marchanta para que otros ex bancarios vivan, mejor que el modesto ahorrista.
La tecnología, fue suprimiendo el factor humano, por el alto costo de un trabajador que percibe de los ingresos más altos. Cerraron cajas, dejando cajeros sin actividad, cerraron servicios de consulta, atendidos por bots, cerraron actividades financieras, que se hacen vía telemática.
El sindicato, vieja corporación de presión, y el sistema político, debieron comprender que fue bueno mientras duró; ahora, había que enfrentar la realidad, y que sistema agotado expusiera sus inconsistencias hasta el final. Sostener un sistema sin aportes de empleados que van disminuyendo exponencialmente, es imposible.
La conclusión del sindicato y los políticos, es: peor para la realidad. Esto alguien debe pagarlo; seguiremos hasta que reviente, no el sistema previsional, sino toda la sociedad que lo soporta.
Hoy fuimos sorprendidos con la noticia periodística que la Caja Bancaria había sido autorizada a emitir deuda. En realidad, deuda le sobra. Por el contrario. sería tomar dinero “voluntariamente” de inversores para solventar el agujero negro, y creciendo.
Parecía irrazonable que alguien comprara deuda de una institución quebrada. Menos, que la Bolsa de Valores lo aprobara. Un dislate pocas veces visto, y además urbi et orbi.
Consulté a un amigo si estábamos entrando al síndrome del prisionero, inversores dispuestos a caer en trampas evidentes, obtener interés razonable en un país estancado.
Descubrí que me faltaba un dato. El servicio de pasividad de los bancarios emite esa deuda, con garantía estatal, QUE SE REPAGARÍA con flujos futuros, o actuaría la garantía, eufemísticamente, del Estado. Los nabos de siempre, nosotros.
Me asaltó otra duda: ¿cuándo autoricé a los políticos que me representan para garantizar semejante dislate? ¿A pagar todo lo que la Bancaria debe y además contraer más deuda?
El Chicho, personaje cómico creador de desopilantes impuestos, les dio a los políticos la idea: un impuesto llamado COMPLEMENTO DE APORTES PATRONALES.
“Nuestros representantes” nos cargaron otra deuda fiscal encubierta que pagamos cuando operamos con tarjetas de crédito, tomamos un préstamo, con las comisiones por operar, etc.
Esas emisiones de deuda van a cuenta de la recaudación de ese impuesto. Nos cargaron, solapadamente, un impuesto adicional a los aportes de bancos y trabajadores bancarios.
Ellos siguen disfrutando su pasividad mientras el sistema se agota, nosotros pagamos otro impuesto, y los que tomen deuda ganarán un interés por su colocación, que también pagaremos los usuarios.
La buena noticia, es que la Caja Bancaria va a desaparecer próximo al 2046 o antes, por impulso de la tecnología: cada vez tiene menos afiliados activos y, consiguientemente, menos jubilados, salvo que los políticos la sostengan con otro invento, con la nuestra.
La realidad les canta que si siguen cargando de impuestos las empresas aceleran su cierre, pero, peor para la realidad.
Festejen uruguayos, si son socialistas y ricos.