LA CASTA TÉCNICA DE ODDONE
Salir de una consultora internacional de empresas para aterrizar en el Ministerio de Economía y Finanzas de un gobierno mppista no es tarea sencilla.
Uno tiene que borrar gran parte de lo aprendido, desaprender y volver a intentar armar algo coherente.
Este negocio no es para cualquiera, y pedirle al futuro ministro coherencia con el programa del FA, o coherencia con su pensamiento liberal de izquierda, está complicado.
Sinceramente, el Uruguay no es un país sencillo de administrar desde lo público.
Es un típico producto de populismos berretas acumulados con impudicia a lo largo de casi un siglo.
Lo que en cualquier país normal hubiera conducido a la dictadura de choferes tarados, en el Uruguay seguimos tirando. Fenómeno de estudio científico en Harvard.
Nacimos como un país de probeta, por inseminación artificial de un concierto de países que por todos los medios intentaban quedarse con esta esquina de América del Sur, geopolíticamente hablando.
Todo eso bajo la atenta mirada (no quiso firmar) del representante de su majestad imperial, alejado de la reina preventivamente; devenido negociador de un país que extendía permisos oficiales de piratas.
Tan es así que, desde hace 250 años, estamos discutiendo la fecha de nuestra independencia.
De todo eso no podría haber salido nada bueno.
Pero la fortuna también juega, y como los demás alumnos de la zona tuvieron una institucionalidad cojitranca, nosotros refulgimos no solo como nación independiente, sino como país creíble en el concierto internacional.
Una generación privilegiada de emigrantes de calidad y dos guerras fuera de la región produjeron el milagro de que el Uruguay fuera un país próspero, atractivo para quienes venían, “…con una mano atrás y otra adelante”.
Bien, pero volvamos al siglo XXI, que en el Uruguay tarda en llegar.
El gobierno saliente se comprometió a desenvolver la crisis de endeudamiento en que nos envolvió, justamente, Mujica.
Que ligó Tabaré Vázquez, pese a que se le advirtió que segundas partes nunca fueron buenas.
El gobierno de una coalición no tan coaligada asumió el compromiso de ordenar el gasto, reducir el déficit y devolverle la imprescindible capacidad de vivir de prestado al gobierno, que el FA había comprometido hasta con los prestamistas que temían por la suerte de recibir, al menos, el pago de intereses.
Este gobierno tuvo varias excusas para no cumplir su promesa electoral: la pandemia, la sequía, el MERCOSUR, la paciencia para negociar infructuosamente tratados de integración.
Sin aceptar que ni los empresarios de Brasil ni de Argentina quieren, por su inveterada costumbre de pescar en la pecera, tener atados a los consumidores con un arancel externo que los protege de chinos, indios, cubanos, bolivarianos y bolivianos.
Estos últimos no porque exporten insumos o comercien con bienes de calidad, sino porque exportan expatriados que no quieren quedarse sino irse en tránsito a EEUU.
Esos que especularon que ganara Kamala. (je, je).
Volviendo a Oddone; se animó a salir al éter, y en el programa de Cotelo tuvo su primera interpelación fuera del recinto parlamentario.
Luego, obviamente, de que Cotelo explicara su vínculo con el default de Conexión Ganadera y, en particular, con Pablo Carrasco.
La condición inalterable de esgrimista del futuro ministro lució en toda su magnificencia.
No solamente esquivó todas las estocadas, incluso la del aumento de impuestos, sino que dio una indefinición concreta: gracias a Dios, contará con expertos con ganas de trabajar para desarticular trabas burocráticas.
Un presidente del Banco Central independiente (ma non tanto) que manejará casi por su cuenta la inflación.
Y otra comisión de expertos que manejará a los científicos expertos que avanzarán en tecnología.
En relación al futuro cercano del tercer tipo, esquivó como un liberal experto todas las alusiones a que el gobierno saliente dejaba en desorden la economía, con una circunfleja elipsis, de que las cuentas estaban bien, pero no estaban bien, de acuerdo al cristal técnico idiomático con que se mire.
Están ajustadas a la regla fiscal, que no exactamente, pero según otros, incluye o no la parafiscalidad, la deuda financiera consolidada, que deja agujeros en ASSE y en Planeamiento, que están o no previstos su pago según se mire.
Obviamente, hay otro equipo técnico evaluando desde hace 6 meses la definición prístina de estos inubicuos conceptos de iniciados en economía cuántica.
Este liberal de izquierda, Oddone, no se privó de hacer referencia a la casta: burocracia internacional que vive de expoliar a la clase trabajadora que odiamos todos, de Trump pasando por Sturzenegger y Milei, hasta Elon.
Luego de hora y media de entrevista, lo claro es que Cotelo tendrá que seguir entrevistando a todos los demás integrantes de los equipos económicos y asesores (más que los jugadores titulares y suplentes de Nacional y Peñarol).
Y que la “consolidación fiscal”, término patentado por Astori, está flotando en el aire.
Precaviendo que caiga el asteroide en el país, o que la nueva regla fiscal (a estudio de otro de los equipos técnicos que pagaremos todos) no condiga con el crecimiento económico del orden del 4%, milagro en los últimos 180 años, en lo que está trabajando otro equipo técnico dispuesto por el futuro jerarca.
Este liberal de izquierda acordará con Castillo (comunista intransigente) que los aumentos de salarios no se indexen a la inflación, que esperen los efectos de la desdolarización en la que otro equipo técnico ya está trabajando.
Como dijo Oddone, todo es provisorio; admite avances y retrocesos.
Tranquilos todos.