INEQUIDAD EDUCATIVA - Parte 1

Uno de los servicios que fue rapiñado por el Estado, originariamente del sector privado, fue la educación, con el argumento de equidad de posibilidades.

Parece una muy loable intención sacarle del bolsillo de pobres y ricos para usar la plata en globalizar la educación. Pero, a la larga queda expuesto el desquicio. NO ALCANZA LA PLATA para abastecer a un sistema obeso, lastrador de la formación educativa, al servicio de una casta sindical educativa perversa que se entronizó y manda, por las buenas, o por la otras.

Cada egresado de la Udelar TE cuesta más de US$ 45.000. Peor es el costo indefinido de estudiantes eternos que no egresarán nunca, que suma aproximadamente el 70%. Al no recibirse no pagará ni siquiera el Fondo de Solidaridad educativa.

Búsqueda produjo un informe. En los agrónomos, cada egresado te cuesta unos U$S 88.000, Derecho te cuesta U$S 6.300, un médico te cuesta U$S 46.000, igual un contador, Bellas Artes y la Escuela de Música te cuestan más: U$S 67.200, un Veterinario U$S 69.200. Y son más caros los inconclusos.

Las personas con educación terciaria en Uruguay son alrededor de 200.000 el 12% de la población económicamente activa, según datos del INE.

En la última década, la matrícula de Udelar creció 60%, alcanzado a 112.900 estudiantes en 2009.

Un cuarto de las personas elige pagar, tienen una percepción de valor de calidad, muy intensa para el estudiante y su familia.

La composición socioeconómica de la Universidad ORT es muy similar a la pública. Las personas que deciden pagar no son necesariamente las que más tienen, son las que relativamente menos tienen y por algo eligen universidades privadas. Algunos asistidos con becas.

Jorge Grunberg rector de ORT señaló: “Nosotros hemos hecho encuestas preguntando a la gente por qué elige estudiar en ORT o en la Universidad de la República. Hay mucha gente que dice ir a la pública porque es una experiencia que "nos hará hombres (sic) porque no todo se debe recibir en la mano". Pero este argumento lo escuchamos del segmento de altos ingresos.

El hijo del obrero muchas veces elige ORT porque quiere concentrarse en estudiar y no tener los obstáculos prácticos y logísticos que ya enfrenta en su vida diaria y no quiere replicar estudiando.

La sociedad uruguaya contribuye cada año aproximadamente 140 millones de dólares a la Universidad de la República, para “facilitar el acceso de toda la sociedad a la educación universitaria”.

En el siglo XXI es imperativo que todas las personas sientan que con suficiente dedicación y sacrificio van a poder alcanzar sus objetivos personales. Si cerramos esas puertas vamos a tener muchas más conmociones sociales y mucho menor productividad como nación.

El permitir que más personas accedan a la educación superior enriquece nuestro capital intelectual colectivo. Hay muchas más posibilidades que en el Uruguay se invente una vacuna o desarrolle un nuevo producto de software si más personas tienen acceso a la educación superior. Históricamente nuestro país ha intentado facilitar el acceso a la educación superior a través del financiamiento de una universidad estatal, la "gratuidad" de esa universidad y el "acceso irrestricto" a ella.

Gratuidad en este contexto quiere decir que la Universidad de la República no cobra aranceles durante los estudios a sus alumnos. Luego de la graduación pagan a través del Fondo de Solidaridad de Graduados.

Esta "gratuidad" se basa en la premisa de que el costo principal de estudiar es el arancel. Pero esta premisa es falsa. El alumno del interior tiene que pagarse una vivienda en Montevideo (el 60% de los bachilleres egresados de secundaria cada año son del interior). Algunas personas tienen que trabajar, pagarse material de estudio, el costo de oportunidad de sus horas de estudio es mayor. Con asumir para los que necesiten el costo del arancel basta.

En conclusión, en el Uruguay en 2001 - no sé si esto era cierto en 1901 - esta premisa es falsa. El mecanismo actual de "gratuidad" no parece tener justificación racional.

El "acceso irrestricto" se basa en que la educación es un bien totalmente elástico cuyo consumo por un individuo no reduce su usufructo por los demás, o, el país puede y debe dedicar ilimitados recursos a la educación superior.

Se percibe a la educación como un "bien común", donde no se reduce el stock total porque alguien consuma. La atención individual que el docente puede brindarle a una clase de 20 no es la misma que a una clase de 200. Yo voy a Ciencias Económicas y me ponen otros 500 en el salón, no protesto. No me doy cuenta que este servicio degradado que voy a recibir es mucho más nocivo para mi educación y futuro.

Hay una tasa de recursos por alumno para asegurar el aprendizaje efectivo. Si hay más alumnos hay que aportar más recursos o lo único que hacemos es mantener una ficción de enseñanza. Alumnos ilimitados implican recursos ilimitados.

Esa es la realidad que aceptamos los uruguayos acríticamente, pensando que es inmutable.

La seguimos en la próxima con más datos.

Entradas populares de este blog

POR LA RAZÓN O LA FUERZA

CRISIS O DECADENCIA DE UN IMPERIO

UN NEGRO PORVENIR