NO VAN A CUMPLIR SUS PROMESAS

John Stossel en “No, They Can't”, advierte que la mayoría de la gente relaciona a los héroes con políticos y autócratas, que en general, han manipulado vidas y haciendas ajenas. Para él los verdaderos héroes son pioneros y empresarios creativos, los intelectuales de la libertad, personas que han contribuido anónimamente a mejorar la vida de todos.

Herbert Spencer en “El exceso de legislación”, despotrica contra los aparatos estatales que destrozan autonomías individuales, y subraya la arrogancia de gobernantes, a pesar de que todos los días registra la crónica algún fracaso, y reaparece la idea de que hace falta otra ley del Parlamento y una tropa de empleados, para llevar a cabo una solución cualquiera”.

Siempre he estado predicando el desengaño: no pongáis vuestra confianza en la legislación”. Y debería agregarse: ni en quienes la promueven para sentirse superiores.

Spencer subraya: “La iniciativa privada ha hecho mucho, y lo ha hecho bien. La iniciativa privada ha roturado, desecado y fertilizado el país y edificado ciudades, ha excavado minas, tendido vías de comunicación, abierto canales y establecido ferrocarriles; ha inventado y llevado a perfección arados, telares, máquinas de vapor, prensas de imprimir e innumerables máquinas; ha construido nuestros buques, nuestras vastas manufacturas, nuestros muelles; ha establecido bancos, sociedades de seguros y periódicos; ha cubierto el mar con líneas de vapores y la tierra de telégrafos eléctricos. La iniciativa privada es la que ha traído a la altura en que al presente se encuentran la agricultura, la industria y el comercio y las está desenvolviendo con creciente rapidez”.

En el mismo sentido, la medicina ha estirado la expectativa de vida de modo notable, y tantos descubrimientos resultado de novedosas tecnologías, que en la época de Spencer sonarían a magia imposible.

La mayor parte de las veces los aparatos estatales, teóricamente encargados de velar por la justicia y la seguridad, se convierten en un implacable Leviatán que todo lo destruye a su paso.

Todo lo que puede hacer un político o un burócrata que no paga las consecuencias económicas de sus errores lo puede hacer un actor privado, mejor más rápido y eficiente, a su exclusivo riesgo económico.

Agrega Herbert Spencer, “toda la historia está llena de los hechos y gestos de los reyes; en tanto que los fenómenos de la organización industrial que disfrutamos, no han logrado sino recientemente atraer un poco de atención. Nadie hasta estos últimos tiempos tenía ojos ni pensamientos para los fenómenos vitales de cooperación espontánea, a los cuales deben las naciones su vida, su crecimiento y progreso”.

Políticos devenidos tantas veces en forajidos se arrogan la facultad de manejar vidas y haciendas ajenas, siempre en el contexto de cánticos sobre patriotas, héroes, justicia social y equidad de oportunidades.

Thomas Carlyle escribió, que la democracia es la desesperación de no encontrar héroes que nos dirijan. Esa manía de transformar a un humano con naturales limitaciones en líder. Se sienten dioses. Amplían el radio arbitrariamente, expropiando lo más preciado del ser humano: el uso de su libre albedrío para la administración de su propio destino al realizar sus potencialidades únicas e irrepetibles.

Paul Johnson en Commentary, relata uno de los casos en que se trata como héroe a un canalla: “En las Naciones Unidas en ocasión de la visita oficial de Idi Amin, presidente de Uganda, el uno de octubre de 1975. Para esa fecha ya era un notorio asesino serial de una crueldad indescriptible; no solo había liquidado personalmente algunas de sus víctimas, sino que las desmembraba y preservaba partes de las anatomías para consumo futuro: el primer caníbal con refrigerador […] A pesar de ello, fue electo presidente de la Organización para la Unidad Africana y, en esa capacidad, fue invitado a dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Su discurso fue una denuncia a lo que denominó ‘la conspiración sionista-nortemericana contra el mundo ‘y demandó no sólo la expulsión de Israel de las Naciones Unidas, sino su extinción […] La Asamblea le brindó una ovación de pie cuando llegó, lo aplaudieron periódicamente en el transcurso de su discurso y, nuevamente, se pusieron de pie cuando dejó el recinto. Al día siguiente, el secretario general de la Asamblea [Kurt Waldheim] le ofreció una comida en su honor”.

Los procesos electorales para elegir gobiernos recurren a la noción errada de liderazgos. Les conceden un poder supremo a simples personas, que, si pierden la humildad, se autoperciben todo poderoso, omnisapiente. Sujetan la ley a la política, exponiendo la veleidosa probidad de los hombres.

La conducción de un país es un trabajo que encomiendan los dueños de la soberanía nacional.

Asumirlo como el desafío de imponer una forma de pensar unívoca es el camino cierto al infierno adjetivando falsamente la democracia - Que no es únicamente alternancia del fracaso anterior, sino compartir un mejor destino.

En la próxima veremos la degeneración política de la gestión.




Entradas populares de este blog

POR LA RAZÓN O LA FUERZA

CRISIS O DECADENCIA DE UN IMPERIO

UN NEGRO PORVENIR