EL SOMBRERO DE MELANIA
Melania llegó a la iglesia de St. Johns con el rictus muy serio, caminando por detrás del presidente y subida a unos zapatos de tacón de aguja en ante azul, que llevaba sin medias pese a la ola de frío polar que azota Washington.
El sombrero le cubría prácticamente medio rostro imposibilitando poder ver cualquier expresión en su mirada.
Además, en su último encuentro con los Biden, ha tenido que agarrarlo varias veces para evitar que saliese volando.
La primera dama ha escogido un estilismo muy sobrio en azul oscuro de Adam Lippes para la toma de posesión de Donald como 47º presidente de Estados Unidos
Lo llamativo de su look ha sido el sombrero canotier en el mismo tono con una línea blanca. Un accesorio elaborado por la firma de lujo Eric Javits, un diseñador neoyorquino. Su apuesta por firmas americanas es su primer cambio en esta nueva etapa, ya que durante el primer mandato apostó por casas europeas.
Justo un año después del asalto al Capitolio, en enero de 2022, Melania Trump vendió su completo armario de primera dama en una subasta bajo el nombre 'Colección Jefe de Estado', y con un precio de salida de 250.000 euros. Ofreció el sombrero que lució en un encuentro con los Macron en 2018 y un retrato acuarelado. Nunca antes una primera dama había intentado sacar beneficios económicos de sus estilismos de Estado.
La primera dama volverá a tener un rol que durante el primer mandato de su marido se caracterizó por las grandes reformas dentro del complejo presidencial.
En el primer gobierno Trump, prefirió centrarse en su familia y tener una imagen mucho menos pública que las anteriores primeras damas, pronunciando menos discursos y priorizando su vida privada por encima de sus deberes como esposa del presidente.
Su principal legado fue romper con la tradición. Su ruptura con algunas convenciones en lo que respecta a las primeras damas contemporáneas abrió oportunidades para que las futuras primeras damas, tal vez, sean menos criticadas por tomar sus propias decisiones sobre cómo y cuándo cumplir con las expectativas del papel de acompañamiento marital.
Se especula si cambiará de actitud acompañando al presidente en sus viajes de estado y apostando por una nueva estrategia o si seguirá estando públicamente ausente. Todo parece apuntar a que optará por la primera opción.
El pasado lunes 13 de enero subrayó que estaba emocionada por volver a la Casa Blanca y "servir al país" tanto aconsejando a su marido como con su proyecto para mejorar la salud mental de los jóvenes.
La exmodelo eslovena fue entrevistada en el canal Fox con motivo del documental que Amazon Prime, "Mi primera prioridad es ser madre, ser primera dama, ser esposa y, una vez estemos dentro el 20 de enero, servir al país".
Luego del lanzamiento de sus memorias hace unos meses, cree que ahora cuenta con más apoyo que hace ocho años. "Quizás la gente no me aceptaba, no me entendía como quizás hace ahora. No tuve mucho apoyo. Algunos quizás me ven solo como la esposa del presidente, pero me levanto sola, soy independiente, tengo mis propias ideas y mis síes y noes, no siempre estoy de acuerdo con lo que mi marido dice o hace, y está bien".
También adelantó que retomará el proyecto de mejora de la salud mental de los jóvenes 'Be Best' y que se centrará en el impacto de las "redes sociales" en la juventud.
Fuentes cercanas a la pareja sugerían que no tenía intención de mudarse, optando por seguir viviendo probablemente en su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
Su ausencia en algunos de los últimos actos de su marido también puso en duda su futuro en Washington. Una incertidumbre que la propia exmodelo resolvió, afirmando que su plan era acompañar a su esposo y residir de nuevo en la Casa Blanca, viajando cuando sea necesario a Nueva York, donde ahora estudia su hijo.
Melania encontró la Casa Blanca irritante e incluso un poco aterradora. Se retiró a su propio dormitorio, la primera vez desde la Casa Blanca de Kennedy que una pareja presidencial había mantenido habitaciones separadas".
En el libro 'Free, Melania' de Kate Bennett, la escritora destacaba que Trump dormía en la suite principal de la Casa Blanca, mientras que Melania tenía su propia suite de dos habitaciones en el tercer piso, donde antes se alojaba la madre de Michelle Obama, Marian Robinson.
La señora Melanija Knavs fue lo más atractivo de la toma de posesión de Trump. Un ejemplo estético que superó la letanía antigua del discurso de Trump.
Ninguna otra cosa que festejar de un megalómano que se cree descendiente de Dios, o encarna a Dios como tantos obtusos.
Como Faetón que tomó de forma irresponsable el Carro del Sol de su padre Helio, en un alocado viaje celeste que no pudo ser más desastroso, cuyas trágicas consecuencias quedaron grabadas por siempre en la memoria, las intenciones de corregir los errores pasados por el Presidente Trump parecen abusar de la limitaciones humanas.