EL NUEVO PARADIGMA

La ciudad de Nogales está dividida por la frontera entre México y Estados Unidos. El lado estadounidense es más próspero.


El sistema económico en EE.UU. ofrece a los residentes al norte de la frontera mayores oportunidades para escoger su educación y profesión, al tiempo que forman parte del sistema político de EE.UU., lo que les otorga amplios derechos políticos.


En contraste, al sur de la frontera, los residentes viven bajo otras condiciones económicas, y el sistema político allí limita su potencial para influir en la legislación.


De manera que la diferencia decisiva no es geografía ni cultura, sino las instituciones”, explicó la Real Academia de las Ciencias de Suecia al conceder el Premio Nobel de Economía a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson por sus estudios sobre la desigualdad de las naciones.


La introducción de instituciones inclusivas crearían beneficios a largo plazo para todos, pero las instituciones extractivas son las que proveen ganancias a corto plazo para los que están en el poder”, declaró el jurado.


Daron Acemoglu señaló que el trabajo que han hecho favorece a la democracia.


Los países que se democratizan, a partir de un régimen no democrático, al final crecen unos ocho, nueve años más rápido que los regímenes no democráticos. Ese es un crecimiento sustancial”.


Reconoció, sin embargo, que “la democracia no es una panacea” y que “implantar la democracia es muy difícil”.


En su libro “Why Nations Fail” Daron Acemoglu y James Robinson distinguen dos tipos de oligarquías de élites, las inclusivas y las extractivas que, respectivamente, diferencian las naciones ricas de aquellas más pobres.


Son líderes "extractivos" aquellos personajes que se dedican a la depredación de los recursos públicos, obtenidos del trabajo y el esfuerzo del resto de ciudadanos.


Acemoglu entiende que la denominación más correcta es oligarquías "extractivas" para referirse a los personajes que se integran en sindicatos, partidos, patronales, asociaciones, fundaciones y grupos de interés que logran tejer una tela de araña para la captación de los recursos públicos del Estado-Administración en sus niveles internacional, nacional, regional (autonómico), provincial, municipal.


En mi modesta opinión, es inapropiado aplicar los términos "líder" o "élite" para denominar a una jauría de personas sin mérito, sin capacidad y sin valores que actúan como hienas y chacales, intentando vivir de los esfuerzos individuales del resto de la población. Cierto que logran dirigir grupos humanos pero, sin embargo, la palabra "liderazgo" está vinculada a características personales y a valores morales "inclusivos" que es conveniente proteger del uso inadecuado del idioma.


Las "oligarquías extractivas" tergiversan el espíritu de la Ley, empeoran las leyes, distorsionan el cumplimiento de las sentencias y rompen el marco institucional para favorecer sus propios intereses. Se caracteriza por personajes sin moral, o con una moral relativista, que potencian las instituciones "extractivas" o negativas, porque deterioran las leyes y el Estado de Derecho, promueven políticas intervencionistas y, en definitiva, "guían" el país hacia la pobreza de la mayoría de los ciudadanos.


Entre otras muchas, por ejemplo, son instituciones extractivas las leyes que deterioran los derechos de propiedad, otorgan ayudas y subvenciones públicas a grupos de medradores de prebendas, merman la calidad de las auditorías de cuentas, fomentan el descontrol en las cuentas públicas, impiden la separación de poderes, consienten la elección de los jueces por políticos, incumplen las sentencias de los tribunales… porque intervienen sobre el normal funcionamiento de un mercado libre y fomentan la corrupción, la prevaricación y la malversación de los caudales públicos.


Los líderes son inclusivos cuando impulsan instituciones "inclusivas" o positivas para el crecimiento económico y que, por tanto, hacen que las naciones sean más ricas como, por ejemplo, la protección de la propiedad privada, el cumplimiento de los contratos, la separación de poderes, la independencia de jueces y tribunales.


Pueden considerarse líderes "inclusivos" aquellos que dan la batalla por las ideas y actúan para evolucionar el marco institucional hacia una recuperación del "ethos", entendido como el conjunto de patrones de comportamiento, normas de conducta o instituciones morales, que arraiga en la población de un país.


Diferencian correctamente entre el bien y el mal, entre los ciudadanos de bien y los delincuentes, entre la honestidad y la rapiña, entre la nobleza y la vileza, entre el cumplimiento de la Ley y la prevaricación, la corrupción y la malversación de fondos públicos.


Se distinguen por una defensa sin ambigüedades de un paradigma de valores fijos y absolutos, frente al paradigma del relativismo moral y el consenso socialdemócrata, defendido por los antiguos partidos que sostienen un régimen de partidocracia y corrupción.


Ya no quedan partidos políticos como contradictores proactivos y prospectivos de ideas. Se han convertido en un conjunto de personas interesadas en alcanzar el poder para su propio beneficio. Estamos rodeados de líderes extractivos que no reconocen el cambio de época.


En este segundo cuarto del Siglo XXI quedarse estancados en el pasado condena directamente a procrastinar llegar a una sociedad próspera para todos.


Los líderes extractivos serán barridos porque este tiempo necesita los recursos que dilapidan, energía para que la tecnología no se detenga, y compartir valores humanos propositivos.


Todos los recursos deberán aplicarse a formar equitativamente a todos para ser emprendedores, creativos, y aportar al crecimiento colectivo.

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