EL ESTATISMO MUTANTE - Parte 2

Desde los ámbitos liberales, las críticas por la aplicación mutante de las políticas estatistas están dirigidas a los gobernantes que recaen en implementarlas. Los políticos que las aplican son los autores materiales de las orientaciones estatistas, responsables de atizar, con sus argumentaciones deliberadamente distorsionadas, la confusión reinante entre votantes que en muchos casos son engañados por propuestas tan seductoras como falaces.


Sin embargo, es necesario asumir el hecho de que la propensión de los votantes a dejarse encandilar por las luminarias de las promesas estatistas forma parte de la naturaleza de estos tiempos, y que no será fácil ni rápido sacar a las grandes masas de la ensoñación que las mantiene embelesadas.


El estatismo es como un virus, con una gran capacidad autorreproductiva. No es fácil eliminarlo porque tiene la aptitud de mutar, de modo que, cuando un argumento lo neutraliza, rápidamente inventa otra forma de presentarse, aunque se haya probado su ineptitud o que robó, torna inofensivos los razonamientos anteriormente empleados para enfrentarlo.


Vemos cómo puede mutar el populismo estatista y fundir en un año a la economía más grande de América del Sur, Brasil:

Lula Da Silva fue presidente de Brasil por 8 años. Brasil vivió durante sus gobiernos una bonanza económica impulsada por los altos precios de las materias primas, y su extrema capacidad de endeudarse.


Estuvo preso por corrupción, anularon su condena por razones meramente formales. Y ganó las elecciones por el más estrecho margen desde que se recuperó la democracia. Superó a Jair Bolsonaro en una pelea entre antagonistas ideológicos que dividió en partes iguales a la mayor democracia de América Latina. Regresó al poder hace apenas un año, encontrando un país macroeconómicamente ordenado.


Apenas un año del gobierno populista estatista en Brasil y el enorme país entró en crisis: “Mientras no se acuerde una disminución del gasto público, el dólar alcanzando casi los seis reales por unidad, la inflación va a continuar subiendo, dijo el periodista Patricio De la Barra.


Este aumento refleja una serie de problemas económicos internos, entre ellos la falta de acuerdos entre los ministros para reducir el gasto público y la creciente incertidumbre económica, combinada con las dificultades para implementar políticas fiscales efectivas, “está exacerbando la crisis y afectando la estabilidad financiera del país”.


Agrava la situación el gasto excesivo del gobierno, especialmente en áreas políticas “que buscan mantener la popularidad del gobierno, a costa de la economía nacional”. “Estos gastos desmesurados, lejos de mejorar la situación, han perjudicado las finanzas públicas y han generado tensiones en el Congreso”. 


El gobierno había propuesto un paquete de medidas, “el arca", destinado a reducir el desajuste fiscal y poner en orden el presupuesto del país. “Estas propuestas no han logrado la aprobación necesaria, ya que los diferentes ministerios, especialmente los de la administración actual, no han alcanzado consenso sobre la reducción de sus presupuestos”, “mientras no se acuerde una disminución del gasto público, el dólar y la inflación va a continuar subiendo”. 


“La crisis se ve intensificada por factores externos, como las dificultades climáticas que han afectado la cosecha brasileña, lo que pone en peligro la capacidad del país para exportar”.


Ha sido una semana dramática para la moneda brasileña. En los últimos días cerró a 6,26 frente a la moneda estadounidense, el valor más alto de su historia. El real es la divisa que más se ha depreciado frente al dólar en este 2024.


Para frenar esta crisis cambiaria, el Banco Central ha vendido más de 20.750 millones de dólares en reservas desde la semana pasada, alrededor del 5,6% de las mismas, pero no ha conseguido frenar la subida de la divisa estadounidense. Ayer se vendieron otros 5.000 millones de dólares. Sin embargo, la última venta fracasó, por lo que la siguiente, la cuarta del día de 2.000 millones de dólares, también se canceló. En total, el Banco Central realizó en diciembre la mayor intervención cambiaria de toda la historia de Brasil, unos 25.800 millones de dólares.


Mientras las inversiones extranjeras siguen huyendo de Brasil, el Gobierno brasileño ha levantado las manos, culpando a una supuesta especulación en curso. “Prefiero trabajar con los fundamentos, mostrando la consistencia de lo que estamos haciendo en beneficio del marco fiscal para estabilizarlo. Pero podría haber un ataque especulativo”, dijo el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, que sobre los recortes del gasto público se limitó a decir que “Este proceso es un trabajo que no se acaba”.


El ex presidente del Banco Central durante los dos primeros gobiernos de Lula, Henrique Meirelles, niega que haya ataques especulativos contra Brasil. “Cualquiera que se arriesgue a decir hasta dónde llegará el tipo de cambio podría estar cometiendo un error, “hay un problema fiscal en Brasil. No es una opinión. Son matemáticas. El Tesoro sabe que hay un problema fiscal, el Ministerio de Hacienda también. Los gastos obligatorios no han hecho más que aumentar, creando dificultades para cumplir los objetivos presupuestarios”.


Banalidad del mal es un concepto acuñado por la filósofa alemana Hannah Arendt para describir cómo un sistema de poder político puede trivializar el exterminio de seres humanos cuando se realiza como un procedimiento burocrático ejecutado por funcionarios incapaces de pensar en las consecuencias éticas y morales de sus propios actos. 

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