EL DATO QUE MATÓ AL RELATO
El problema para Marx empieza cuando emerge la producción en fábricas con alta mecanización.
El artesano, antes del siglo XVIII trabajaba solo en su taller y reunía en su persona el trabajo mental y manual. Sin embargo, en el capitalismo industrial se separa el trabajo manual y el trabajo mental.
En las gigantes fábricas, los obreros ejercen el trabajo manual, mientras los capitalistas trabajan planificando y organizando el trabajo introduciendo soluciones más eficientes, innovaciones y cálculos sobre la rentabilidad de las inversiones realizadas en máquinas e innovación de procesos.
Según su concepto del trabajo, Marx tenía que reconocer que el capitalista también “trabaja”. Su tarea es el trabajo mental en el capitalismo industrial y también representa una contribución importante para crear nuevo valor.
Pero Marx evitaba esta conclusión evidente partiendo del concepto de trabajo que él mismo había definido, porque su objetivo era lanzar el más terrible misil al sistema capitalista. Por eso declara que “Sólo es productivo el trabajador que produce plusvalor para el capitalista o que sirve para la autovalorización del capital.”
Su intención era quitar cualquier legitimación a los capitalistas emprendedores, negándoles su papel positivo en la producción, quitándoles cualquier mérito para multiplicar recursos.
La triste realidad, la más impactante teoría de la explotación, la principal teoría de Marx está basada en una suposición insostenible, solo creíble porque Marx creó un mundo irreal. Descartó lo que sería el aporte principal a la multiplicación de bienes y servicios: la creatividad, el esfuerzo, y el ahorro del emprendedor. Factores tan productivos que han creado una verdadera revolución multiplicadora de recursos sin techo.
Un engaño “científico” falso que fue asimilado, creído y utilizado con fines extra-científicos por los marxistas, porque produce emociones y experiencias. La indignación que produce la inseguridad, la pobreza, las diferencias entre ricos y pobres. Y que por sobre la razón se puede construir un mundo mejor, más igualitario, que no solo prometa más riqueza, sino también más libertad al tener la posibilidad de escapar de la prisión de las necesidades.
Pero, las teorías, buenas o malas tienen consecuencias en la vida real. Y aquí estamos conviviendo con el marxismo aplicado luego de que la malhadada teoría produjo y sigue produciendo estragos en el siglo XXI.
Pese a los marxistas que siguen esclavizando con una teoría falsa, el mundo del trabajo sigue impertérrito en su vocación de hacer crecer los bienes y servicios.
Las tres claves tecnológicas que revolucionarán el mundo empresarial en 2025.
El mundo empresario se ha transformado en un ámbito cada vez más competitivo, en el que la tecnología constituye la piedra angular para la eficiencia y la innovación. En 2025 habrá tres tendencias que prometen revolucionar la forma en que las empresas operan: la automatización avanzada de procesos, el aprovechamiento estratégico de la nube y la virtualización como impulsora de la escalabilidad.
La automatización de procesos ha evolucionado hasta lo que hoy los expertos llaman "hiper-automatización": el enfoque que combina tecnologías como la inteligencia artificial (IA), el machine learning (ML), el procesamiento del lenguaje natural (NLP por sus siglas en inglés) o la automatización robótica de procesos (RPA). Estos avances tienen la capacidad de transformar tareas manuales en flujos de trabajo completamente autónomos y escalables.
En 2025, la hiper-automatización permitirá a las empresas reducir costos operativos, mejorar la precisión en tareas críticas y tomar decisiones en tiempo real basadas en datos.
Un negocio minorista podrá gestionar inventarios de forma dinámica, analizando patrones de demanda in situ y ajustando automáticamente la logística de su suministro. En sectores como las finanzas, estas plataformas automatizadas no sólo pueden lidiar efectivamente con procesos rutinarios como conciliaciones bancarias: también son capaces de realizar análisis predictivos para guiar inversiones estratégicas.
El desafío principal de la hiper-automatización reside en encontrar un equilibrio entre la tecnología y el talento humano. Para ello las empresas deberán invertir en capacitación para pulir la sinergia de estos sistemas: un enfoque que combine eficiencia operativa y experiencia del cliente.
La segunda tendencia es la adopción de un enfoque de modelo híbrido y multicloud. Esto será fundamental para las empresas que busquen mejorar en tres campos: flexibilidad, escalabilidad y resiliencia.
Una empresa del sector de la salud podría almacenar datos en una nube privada para garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo, pero utilizar servicios de nube pública para gestionar aplicaciones móviles que estén orientadas al cliente. Al mismo tiempo, la edge computing permitirá procesar datos más cerca de donde se generan, lo que redundaría en una reducción de la latencia y una mejora en la experiencia del usuario.
Esto aumentará la demanda de plataformas multicloud y las herramientas de gestión integradas para evitar bloqueos con un único proveedor. Además, la adopción de distintas tecnologías adicionales permitirá mover aplicaciones y trabajo entre nubes de manera rápida, garantizando la continuidad del negocio ante cualquier contingencia.
La tercera tendencia será la virtualización, que pasó de los servidores y el almacenamiento, hasta las redes, escritorios, aplicaciones y dispositivos actuales.
La creación de "gemelos digitales", que son réplicas virtuales de activos físicos, permitirá a sectores como la construcción y la logística testear nuevos escenarios y tomar decisiones antes de implementar cambios en el mundo real. Reduciendo costos, minimizando riesgos y acelerando la innovación.
La virtualización también influirá en el teletrabajo a través de la virtualización de escritorios. Esto permitirá acceder de manera segura a su entorno laboral desde cualquier lugar y dispositivo. Además de mejorar la productividad, esta innovación contribuirá a la sostenibilidad, ya que puede reducir la necesidad de oficinas físicas y el consumo energético asociado a las mismas.
En Marx únicamente siguen pensando los políticos. Los demás están en cosas realmente importantes.