PRAGMATISMO vs. IDEOLOGÍA
El genio del pragmatismo, Juan Carlos De Pablo, remarca algo que no es una obviedad: “todos los días cada persona tiene que salir a buscarle la vuelta”.
No importa la ideología que le hayan inculcado, el gobierno que le haya tocado en suerte, o los cataclismos, las guerras, ni las decisiones de los organismos internacionales. Al levantarnos, enfrentamos a la realidad, y tenemos que buscarle la vuelta. Intentar conseguir los objetivos, desde el alimento básico a satisfacer excentricidades.
En el día de ayer la UE y Mercosur acordaron crear la mayor zona de libre comercio del mundo tras 25 años de negociaciones. El pacto, proceso de tortuga embarazada, se someterá a los parlamentarios nacionales, “en defensa” de “sagrados” intereses corporativos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmó, y salió corriendo.
Una serie de políticos y burócratas discutieron un cuarto de siglo darle libertad de comercio a productores entre ambos continentes.
Esta primera batalla pírrica, contra intereses corporativos y políticos, no se hubiera ganado, sin un presidente que advirtió a los europeos que no va a ser más el Sheriff de su seguridad.
Serán económicamente responsables de sus actos irresponsables de gobernanza, proteccionismo, inmigración implícita o explícita, para trabajos que los nativos no quieren cumplir. Si falta plata en la OTAN, es cosa de ellos. Una llamada al pragmatismo que está colapsando el continente europeo.
Se van a acabar, presupuestos eternamente desfinanciados, recursos para subsidiar a los telúricos productores, y el BCE bancándolos. Mientras las guerras las pagan otros pueblos.
Los que están vendiendo carísima la utopía ideológica, creando derechos a costa del sacrificio ajeno, se oponian a la libertad del comercio.
Su continuidad en el cargo y la de sus acólitos depende de ello.
Ursula cumplió esta formalidad para contentar al rubio del norte. Pondrá suficientes trabas para que demore varias generaciones. Productores ricos pagan para eso la carísima burocracia internacional, a cambio de subsidios que soportan los que apenas pueden comer. En la prensa oficial, exigen que no toquen el dinero que roban.
La prioridad del político, del burócrata, del diplomático, es mantener su salario público, aunque el mundo se caiga. Nada lo conmueve. Miente sensibilidad social, que promueve corrupción. Nunca ajustar el gasto que pagan los demás; prohibido quitar un subsidio, o reducir paniaguados, que sustentan sus privilegios.
Utilizan la ideología para lucrar de los pobres. Europa tiene cada vez más gente viviendo de subsidios diversos. Incluso ricos, que viven “de puta madre”, subsidiados.
En América, ninguno gritó que esto es un “saludo a la bandera”. Deja en el andén a millones que compran la ideología de la igualdad, mientras se siguen fundiendo productores en granjas, tambos, apicultores, trabajadores desempleados.
Antonio Escotado en “Los enemigos del comercio”, obra monumental, relaciona restricción del comercio con ideología política. El comercio mueve al mundo, haciendo crecer los recursos.
Desde siempre el poder central se ha apropiado del esfuerzo de muchos, para provecho de unos pocos ideologizados, que crean trabas: aranceles, regulaciones, aduanas. Todo para morder una parte cada vez mayor.
La libertad choca de frente contra esos intereses bastardos, y la tecnología es su aliada. Le imprime vértigo a la lucha entre el individuo, su libertad, y las restricciones arbitrarias de ese aparato político burocrático.
Millones trabajan por internet para el mundo. Permite al individuo lo que quiere ver, comprar, y pagar más barato los servicios desde una aplicación.
Millones trabajan sin restricciones político ideológicas, costos tributarios, salarios políticos, ni sindicatos mafiosos.
Mientras los carísimos e inútiles parlamentarios políticos negocian presupuestos públicos castigando a los que los pagan, la libertad se cuela por la ventana de un celular o una computadora.
Quienes siguen de cerca la actividad económica se han dado cuenta que los viejos índices industriales no miden productividad en la nueva economía. El Dow Jones incluye cuatro empresas tecnológicas. Las de mayor valuación es Microsoft.
El departamento de Comercio de Estados Unidos reconoce que el gasto en software es una inversión y será contabilizado en el PIB. Impacta en mediciones de crecimiento, inversión, productividad e inflación.
La innovación requiere una nueva manera de pensar y de mirar el mundo.
Más que aprender la forma en que funciona la tecnología, se deberá poner énfasis en cómo usar la herramienta para ser más creativo.
Las habilidades que se requieren para tener trabajo, tanto individual como colectivo exigen pensar de manera diferente.
Los japoneses entienden que la innovación es la impulsora de la economía. Invitan a sus estudiantes a ser tontos.
A jugar, imaginar, abandonar la conformidad, favorecer la individualidad.
A los trabajadores los envían a programas de entrenamiento para que aprendan a pensar en forma no convencional, a expresar sus emociones íntimas, y para que se animen a ser diferentes.
En la economía de este tiempo “revolucionario” es el que derriba barreras sin violencia.
Los más exitosos son los más dispuestos a correr riesgos.
El pragmatismo manda sobre cualquier ideología de boliche.