LA DEGENERACIÓN PARLAMENTARIA - Parte 4
El costo parlamentario es parecido en dólares, salvo el Congreso Americano que gana por goleada. Cuando ha estado en jaque, no hubo movilización popular para defenderlo.
Nuestros parlamentarios están licenciados desde el 15 de setiembre. Siguen cobrando su salario, los gastos de representación, las partidas para las secretarías, las partidas de bancada, la partida para el celular que les regalamos; los senadores, además, la partida de prensa. Recién el 15 de febrero volverán. Sin ningún rubor, vergüenza, o consideración a los que les pagamos.
Fingen ignorancia del cambio de época, pero, la actividad parlamentaria se ajustará, si o si, a la realidad tecnológica siglo XXI, o será barrida. Una silenciosa implosión.
El Presupuesto Nacional de Gastos y Recursos, se considera la ley fundamental del Estado. La llaman “ley de leyes”. Requiere negociación política, para recortar los bestialismos de los parlamentarios.
Es una relación a futuro de los gastos con provisión insuficiente de recursos.
Aquella restricción originaria de los gastos del Monarca por el Parlamento, se ha convertido en deseos políticos, demagógicos, de los parlamentarios, cuyos recursos exigen extraer a la gente, cueste lo que cueste.
La autorización legislativa, entrega un cheque en blanco al Ejecutivo para que los confisque de manera, constitucional o no. Boca quiusa del foro.
Esta degeneración parlamentaria ha devastado las arcas públicas, obliga a endeudarse a límites indeseables para cualquier administración racional, pero la culpa es del Ejecutivo.
Saben del déficit. Ni se recauda lo previsto, es una estimación absurda de recursos, que rebasa largamente la capacidad contributiva del sacrificado ciudadano. Ellos juegan a crear gastos y el Ejecutivo juega a quitárselos al contribuyente, endeudarse, o falsificando el valor de los billetes, jorobando al administrado más pobre. La culpa es del Ejecutivo que prometió, transó, y robó.
Este juego perverso ha llevado a países riquísimos a estar quebrados. Dependen de los Bancos Centrales, convertidos en impresoras de billetes sin respaldo, “prestamistas” ilícitos de última instancia, que aplican intereses regulatorios para evitar que el efecto devaluatorio pase directamente al dólar.
En Argentina se está dando un fenómeno de atención mundial.
El presidente Milei, con minoría parlamentaria, no negocia. Sostiene lo que prometió: ordenar el gasto público.
Para estupor parlamentario ha preferido, dos veces, mantener el presupuesto heredado a negociar ampliándolo. Irresponsabilidad parlamentaria, cuando el país estaba al borde de la hiperinflación y el desastre social.
Cuando todos esperaban el viejo estilo de gastar, con la supina irresponsabilidad de avanzar hacia el abismo, Milei se paró fuera del Parlamento y dijo al pueblo: NO HAY PLATA. Y lo aplaudieron
Impide a los parlamentarios aumentar privilegios propios y ajenos. Rompió con el expolio político que multiplicaba el expolio social.
Los auténticos mandantes de los legisladores, los gobernadores de provincias, los intendentes, las universidades, y hasta el Poder Judicial, pelearon por no ajustarse a la realidad económica del país, no aceptar auditorías externas, ni reconocer su propio desfalco.
Milei sostuvo que el ajuste lo pague el sector público, eximiendo al sector privado, a los desempleados, informales, y a los más pobres de la sociedad.
Aplicó la “motosierra” al gasto político, a los partidos que echaban nafta al fuego incendiario del gasto público infinanciable. Fingieron reclamar por el dolor del pueblo, pero era el del propio bolsillo corrupto.
Soportó levantamientos extorsivos de gente obligada a ir para comer. Expuso estupros al gasto público. Aguantó amenazas golpistas. Apostaban que su gobierno volaría por el aire.
El pueblo reconoció su honestidad de proceder, apoyándolo siempre.
El Poder Ejecutivo con determinación puso a régimen la voracidad del gasto. En el año se bajaron 36.000 puestos públicos. Se eliminaron miles de normas absurdas, que beneficiaban únicamente a la corrupción.
La política prefería ver al país volando por los aires, reclamando otra vez repartijas, que ellos prometieron miles de veces recortar.
Los políticos clamaron que el pueblo no aguantaría, que se le negaba asistencia a los más postergados. Esos fueron asistidos sin intermediarios que les confiscaran parte de lo esencial.
En apenas 12 meses Milei ha domeñando al parlamento, a los políticos, a los sindicalistas, y a todo aquél que abusando del dinero de la gente la robaba.
Argentina es ahora un país macroeconómicamente ordenado, bajó casi a 0 el impuesto más regresivo contra los pobres. La inflación se alineará el año próximo con el mínimo de la región. Está eliminando regulaciones que frenan el trabajo, el emprendedurismo, las inversiones; trabas burocráticas que permitían una “mordida” al dueño del “mostrador”, o una prebenda al político.
Trump dice que es su ejemplo a seguir. De Europa vienen los mandatarios a ver cómo pudo hacerlo.
Su secreto: luchar contra la casta. Un sistema prebendario instalado como negocio de la política, oportunidades de enriquecerse, al gobernador como señor feudal, al intendente un inútil habilitado a usar el dinero público para su propio beneficio, al parlamentario, inútil sin referencia eternizado en el cargo por dádivas.
El populismo y la corrupción de los políticos se termina cuando se acaba el dinero de los demás.
La política tendrá que cambiar rápidamente. La tecnología avanza hacia formas de hacerlo más rápido, eficaz, eficiente y sin costo político.
La degeneración parlamentaria, será repudiada por toda la sociedad. Expondrá su peor cara. Cuerpos deprimentes de autoservicio salarial de incapaces de entender el mundo actual, y ladrones.